"Promoviendo la Participación Ciudadana"

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El poder da como triunfador a Anaya

acusacionesColumna Geopolítica del 11 de junio de 2018

Jorge Miguel Ramírez Pérez

Si no fuera porque el poder da como triunfador a Anaya, no correrían tantos riesgos para detenerlo con estratagemas sucias, que ponen en evidencia que la democracia es propia de otras latitudes, y no de México donde se cocinan fechoría propias de un país tercermundista.

El video que profusamente difundieron la semana pasada metiéndose en las redes para causar confusión, es uno donde una agente disfrazada de empresaria argentina o uruguaya, al calor de la copa, sonsaca a un empresario que dice es el hacedor de Anaya. Es de los más burdo.

Para presumirle a la mujer que no se ve y es anónima, el negociante uno de los ya mencionados Barreiro de Querétaro, que por lo visto se prestan a todo, afirma que le regaló 80 millones al político y que de este modo tiene las "puertas abiertas para lo que sea" porque según él, el candidato presidencial come de su mano.

De veras que lo que se dice en ese insustancial video, para apantallar a los que no les agrada usar el cerebro, es una jalada; sencillamente "la prueba" que los tontos creen que fabricaron, -para según ellos- acabar políticamente con Anaya, es la grabación de un ligue de un fanfarrón editado a conveniencia.

Un tipo como hay cientos creyendo embaucar una mujer con el lenguaje típico del echador, que quiere llevar a la cama o ganar una adepta, a una fémina, que por los términos utilizados, a menos que sea la técnica habitual del galán queretano, le sale por los poros lo ambicioso; de modo que el borrachín se avienta y a falta de personalidad propia, para impresionar a la lagarta, quiere decir que él, está por encima de todos los que habitamos este país y que incluso el que va a ser el presidente lo tiene bajo su control.

Así de mareados son los miopes, que se atreven a poner que continuará la especie.

Sería de risa, si no es que esas pifias de malos consejeros chafas, lastiman el proceso democrático por la intervención descarada del gobierno, porque hacen regresar al país a épocas de la irresponsabilidad socarrona, que usan las tiranías para reafirmarse en la barbarie.

No cabe duda que haber permitido que se colaran los mexiquenses a la presidencia, al gabinete y al acceso al dinero de los contribuyentes fue un error sin precedentes.

Y fue Calderón que continúa de palero de Peña el que les abrió la puerta, con el engaño de que le iban a devolver la presidencia a través de Margarita. Craso e iluso error. Debía haber evitado que los políticos de esa entidad de corte caciquil se apoderaran del país, porque le iban a dar en toda la chapa. Y así fue.

Los atlacomulcas mandaron la democracia a la basura porque nunca han creído en ella. México nunca había sido tan saqueado como ahora y nunca ha habido tanta insistencia en hacer de la corrupción la cultura distintiva del mexicano, parafraseando a Enrique Peña, para quien la corrupción es su estado natural en consecuencia.

Una deuda enorme y muchos desaseos son los que les impidieron al grupo en el poder remontar nuevamente. A lo hecho pecho. Nadie los quiere. Bueno sí, uno, el de Morena que dijo que no va a proceder contra nadie, es decir va a apalancar la impunidad, y particularmente ya anunció que a Peña no lo toca ni con el pétalo de una rosa.

Entonces ya quedó solo como opositor Ricardo Anaya, es el único que no se arregló con Peña, y éste lo odia. En vez de aceptar sus culpas, culpa a otro, no a los que lo embarcaron. Por eso toda la runfla dice: nosotros no ganaremos pero Anaya no llega.

Y se lanzan los malosos a hacer hasta lo inverosímil, seguros de que si no paran a Ricardo Anaya aunque sea con cochinadas, se les va el panista a las diagonales y anota. Así se ven de asustados, y de inmediato surge la sospecha con fuerza: ¿entonces todas las encuestadoras, todas, las que dicen que el 50% votará por el candidato de Morena son balines?, ¿son falsas? Porque si son buenas esas encuestas, ¿porqué no esperase al veredicto del pueblo?

Y allí esta el enredo. En principio no queda duda -por las huellas dejadas en los videos rústicos- que es el mismo gobierno, el que está haciendo lo contrario a preservar la estabilidad del país en un tiempo electoral que debería transcurrir sin sobresaltos.

En segundo lugar que hay dos intereses arriba: uno, por la forma y los contenidos de las infamias, que deja en descubierto planes preconcebidos -que confirman nuevamente-, por si se había olvidado; que el pacto de impunidad se afianzó cuando la candidata Delfina Gómez de Morena por el Estado de México, doblo las manos hace unos meses y dejó que las reclamaciones del fraude se ahogaran, por instrucciones de Obrador, que con esta maniobra sucia le dio su prueba de amor a Peña, en su versión de plenipotenciario del grupo Atlacomulco.

El otro interés, es mantener el efecto distractor con un Meade engañado, al que se le dice que habrá una maniobra fraudulenta una vez eliminen a Anaya. Meade en su ceguera cree que el gobierno tiene pruebas de todo y de todos, es chamacón.

Y para que no vean los fieles creyentes de la religión priísta, lo que todos vemos: el pacto de impunidad con Obrador, dejan que las encuestas truqueadas los convenzan de su fracaso para que no se den por traicionados.

El hecho es singular porque es un reflejo lógico de las maniobras nauseabundas: Anaya trae un fuerte avance en las verdaderas encuestas, las que no se publican y que Los Pinos tienen; esas no las que publican obviamente, porque de paso acabarían de aplastar el animo de los priistas.

Lo que provocaron aunque no lo querían así, es que los votantes entiendan que Anaya es el único candidato que no es de Peña.

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Anaya se vio en la Ibero con rumbo seguro

anaya-iberoColumna Geopolítica del 6 de junio de 2018

Por Jorge Miguel Ramírez Pérez

Es muy motivador ver que un político lo es en verdad. Porque muchos de los que la gente identifica como políticos, han sido burócratas que por medio del escalafón han ido ascendiendo, demostrando lealtad al jefe como único o principal atributo, es el caso de Meade, o de plano como Obrador, que viene de las lides callejeras donde manda lo anarquizante y el catecismo es la ocurrencia.

Tal vez por ello, ambos se saben inseguros y mejor se han negado al escenario que la Universidad Iberoamericana dispone para conocer e interrogar a los candidatos.

Aparte de que es un auditorio exigente e imprevisible, no es menor que sea un periodista inquisitivo, como Jorge Ramos, el que dirige los flechazos con su instinto provocador, los arroja contra los políticos o los que dicen serlo.

Hasta Trump tuvo que poner de patitas en la calle al comunicador, porque por lo menos no le gustó su estilo. De hecho es agresivo, como fue con Anaya, en el cierre de su participación.

El manejo didáctico con ejemplos digeribles, claros y contundentes fue el método de Ricardo Anaya. No se equivocó ni en la dicción. Corrigió una palabra con la facilidad que dan las tablas a una persona preparada, enemigo de la improvisación.

Los que no lo vieron así deben tener traumas o pueden estar enceguecidos en la idolatría a falsos mesías.

Porque el candidato de Por México al Frente explicó bien las directrices necesarias en el combate a la corrupción, a la impunidad; la forma de escalar la economía; de resolver la inseguridad y el tema de la educación, como estrategia central del proceso que le hace falta a México; un proceso que eleve la calidad de las personas en formación, trato y expectativas con piso, no en el aire de la lírica.

Lo que yo pueda anotar, no describe lo que se puede ver en el video. Por favor échele un vistazo.

El Ricardo Anaya de ayer se vio cuajado, fue certero, pero cauto en la crítica a los demás; fijó posturas y definió, sin medias tintas, todo lo que le pidieron los jóvenes; e, incluso, las preguntas forzadas de Ramos, que se mostró empecinado en evidenciarlo como contradictorio. No lo logró. Porque con datos y fechas, Anaya reiteró las mismas posturas que ha tenido. No fue un juego de aproximaciones sino de precisiones.

No me gustó lo de imaginar una boda gay de un hijo de Anaya, algo que Jorge Ramos y el periodismo estridente creen que es innovador para explotar como nota de color. Me parece que entrar en el tema de las suposiciones insulsas les resta seriedad a los comunicadores que se escudan en lo privado, cuando lo público es el tema. Porque se les puede preguntar eso y más, a los veletas, a los que no tienen principios.

Los hijos no son hijos por lo que hacen, sino porque nos guste o no lo que hacen, en ese tema u otro cualquiera, jamás dejarán de ser nuestros hijos.

Así trató Ramos de que Anaya se pronunciara contra las abortistas, pero no lo hizo, dijo que está a favor de la ley, la vida y sus consecuencias. Se vio mal Ramos, le echó la caballería. No pudo.

Una joven le cuestionó a Anaya con lo de un posible enjuiciamiento a Peña, y aprovechó Ramos después para subrayarle, lo resolvió bien el panista.

Porque aunque no le guste al Presidente, los errores cometidos allí están. Sus asesores y sus empleados, los gobernadores que impulsó, no lo cuidaron y el no cortó por lo sano. No puede seguir haciéndose el ofendido por sus desidias.

Con todo, mi opinión es que Anaya es hombre de leyes y lo que resultara del asunto de Peña sería sin insidia, mucho menor que caer en manos de las hordas obradoristas. Pero cada quien teje -decían antes- la cuerda con la que se va a ahorcar.

Luego vienen las lamentaciones, porque si Peña cree que Obrador se la va perdonar, se equivoca, no es un tipo agradecido. Al tabasqueño le pesa más que estuvo banqueando este sexenio sin la silla, que el partido que le regaló Peña.

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López Obrador desbocado, dice perdonar pecados

amlo-perdonadorColumna Geopolítica del 4 de junio del 218

Jorge Miguel Ramírez Pérez

Parece como si Obrador fumara la maldita yerba, porque se arranca desenfrenado a decir en solo un párrafo, una sarta de expresiones desquiciadas y la vez ofensivas de las que acostumbra a escupir, cuando se siente cerca de las alturas del poder.

En un mitin en Atlacomulco donde animó a la gente a agarrar lo que necesitaran, ya encarrilado, les dijo, que había hablado con obispos y pastores para que no les tomaran como pecados el hurto social. Así de plano.

Regresó de golpe y porrazo a las frases muy criticadas en el pasado como la de: "¡cállate chachalaca!" o la de: "¡al diablo las instituciones!".

En ese entonces, se rasgaron las vestiduras los de la comentocracia y alegaron justificadamente que López Obrador tenia una cara oculta antisocial y que lo suyo era lo destructivo, fomentar el resentimiento y obtener un mando dictatorial e intolerante.

Hoy, las conciencias de los que mandan, han cambiado radicalmente y no hubo promoción en contra de las diatribas del tabasqueño. Casi nadie destacó las incoherencias y la presunción del candidato de Morena de estar por encima del clero católico o protestante, al que señaló como apalabrado o más bien sometido al criterio de la amoralidad de Obrador.

A los curas y pastores aprontones a los que se refirió el de Morena, les dio con un portazo en la nariz, porque ahora se le llena la boca de tenerlos comiendo de su mano, bajo su control, solo porque se reunieron con él. Porque no fue para que le mostraran lo bueno y lo malo como dice la Escritura en Ezequiel 44: 23; sino para rendirle pleitesía ignorando su vocación.

En vez de ser líderes de los creyentes y elementos de rescate de la caridad cristiana; López Obrador los exhibió en su perorata como grillos entrometidos, confundidos, que confunden a otros igual que ellos, y que además le otorgaron facultades al falso Mesías: la de perdonar pecados. Como si pudieran dar lo que no es sino de Dios, que hasta ahora no ha facturado esa excelsitud, en ninguno sino en Jesucristo.

A eso se han expuesto los obispos y pastores que tenía en mente Obrador, cuando arengaba al vandalismo; a la terrible manipulación burda, que en lo personal dudo que alguno de ellos con todo y su ambición desmedida disfrazada de candorosa, hubiera declarado semejante torpeza.

Eso les pasa a los que se marean por no atender los suyo. Por desconocer la política, la que solo conocen como espectadores o acaso como agentes de provocación de violencias, los que con el pretexto de buscar la paz, alientan el conflicto; tal como lo hace el agente Alejandro Solalinde, ajonjolí de todos los moles, donde se promueve el rencor y la sangre derramada.

¿Y Obrador nada que decir?

Está loco o poseído con el deseo primigenio de querer recomponer la creación. Deja que le besen la mano y se cree purificador de los maleantes de la grilla mexicana. Habla de una falsa república amorosa, el mismísimo sembrador de odios.

Solo le faltaba Obrador para romper el record de lo destructivo, usar como subordinados a los de la fe. No le bastó hacer menos el orden jurídico, sino también proyecta dividir a las iglesias en dos; las sectarias que le rinden culto a su persona, que tienen "esperanza" y "confianza" ciega en él; y las que llama de la "derecha" que no lo aceptan como redentor de nada, porque su interés manifiesto es convertirse en dictador y algo más.

Porque ni en eso es original Obrador, alguien le debe aconsejar que siga los pasos de los terroristas del perversamente llamado Comité de Salud Pública los que desataron un baño de sangre en la revolución francesa; y además, como explica Michael Burleigh en su obra Poder Terrenal; se aventaron la locura de fundar una religión obligatoria antropocéntrica. Por ahí va también la puntada siniestra de quien lo asesora: fundar una confesión, en la que Obrador es el dios de esa farsa.

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Hay cambio de sistema y cambio de régimen

cambio-regimenColumna Geopolítica del 28 de mayo del 2018

Jorge Miguel Ramírez Perez

Mucho se habla en política de que lo que se busca es un "cambio". Uno, que la mayoría se imagina, y cree que tiene que ser para mejorar, sin indagar mucho. Y como las personas casi nunca piensan en los demás, el cambio que tienen en su mente, es algo que los beneficie individualmente, sin nada a cambio: conseguir un trabajo bien pagado pero sin requisitos difíciles; que les aumenten las pensiones; entrar a la universidad sin necesidad de estudiar para los exámenes de admisión; tener salud, educación, vivienda, despensas y apoyos gratuitos, y todo lo que a cada quién se le pueda ocurrir, bajo la premisa de que es más fácil que cambie todo el sistema, a que yo tenga que hacer algún esfuerzo por cambiar.

Ese planteamiento absurdo, ilógico y egoísta no es una puntada que preconizan solo unos cuantos sujetos engañados por sueños guajiros; no, para nada, son muchos los que creen que un liderazgo mesiánico con su sola voluntad, puede lograr dominar los atavismos y resolver los rezagos, acabar con malas costumbres de siglos; sin otra intervención que la magia del mesías.

Ese infantilismo que es una hipnosis colectiva, no quiere razonar porque los que lo siguen, desconocen las complejidades del gobierno y las vértebras de las leyes, prefieren creer que un tipo sagaz puede lograr la fantasía de un cambio de sistema y sin violencia, volver comunista a México.

Tienen una fe ciega los obradoristas, creen que como ellos están de rodillas, los demás deben estarlo y dejarse arrastrar por los vericuetos del líder, que igual que los cuentos para niños de los hermanos Grimm, el flautista de Hamelín los dirigía felizmente al precipicio como Fidel Castro o Chávez que han empujado a sus pueblos, a un hoyo donde son una masa de harapientos y hambrientos.

Porque el cambio que habla Obrador es suicida: pasar de una economía de mercado donde el 95.5 % de la economía es privada, como es actualmente México; para formar en una economía estatista como en 1970, de nueve décimas de capital del gobierno, es un ensayo comunista y tercermundista , donde en los primeros tres años Obrador va a tener que expropiar las empresas privadas y las va a convertir en oficinas dirigidas por burócratas leales a su persona, aquéllos que han jurado obediencia ciega en el líder, como hay muchos ejemplos en la historia.

Porque ese es el caso, nuestro pobre país víctima de una versión exagerada y por lo mismo mentirosa de la historia, poco sabe de lo que ha pasado mientras dormía.

A los mexicanos desde niños se les enseña de manera candorosa pero perversa. Los saturan solamente de ideas maniqueas: o todo es blanco o todo es negro; y los héroes

del texto único son más que personas de carne y hueso, porque se les hace la imagen de unos seres superiores que se llevan de tú y piquete de ombligo con los ángeles; mientras que sus contrarios se les hace seres del averno.

Así es como el presidente de la modernidad Porfirio Díaz es un dictador en un mundo donde solo había tres democracias y todos o eran monarcas o dictadores autoritarios.

Juárez el endiosado personaje estuvo en el poder 16 años y la muerte salvó a los mexicanos de que éste siguiera de dictador; pero la historiografía del texto gratuito, exige para el de Guelatao, nada más y nada menos que latría, la honra que se rinde a las deidades. Vaya equívocos.

Así Obrador habla de un cambio, un cambio de sistema, por un sistema estatista de tipo socialista, que sea totalitario para erradicar la propiedad e incluso a la familia.

Un cambio que como con Stalin, Mao Zedong, y el gordito Kim de Corea del Norte lo entronice como a un dios, donde la gente le bese la mano como se ve en los videos y él ni se inmute. Al fin sabe que nadie en México consultará la historia.

Por eso es necesario saber de Historia y no de la oficial, porque si la gente leyera de la verdadera historia de este siglo y el pasado, cuando menos, sabría que igual que Obrador han existido otros tiranos, solo por mencionar algunos que se pueden encontrar en Internet: Pol Pot del Khmer Rouge, Enver Hoxha de Albania, Muammar El Kaddafi de Libia y Ortega de Nicaragua, sin mencionar a Maduro y a los Castro, en todos esos lugares la gente huye o ha huído y nadie quiere entrar.

¿Porqué esas personas han querido escapar de esos paraísos?

Porque hay de cambio a cambio. El cambio de régimen de Ricardo Anaya es un cambio muy distinto, es uno que excluye a la tiranía, la violencia y a la desunión.

El cambio de régimen es eso, no un cambio de sistema. El cambio de régimen es para limitar al presidencialismo y para comprometer al Congreso en la transformación de leyes e instituciones. Nada de violencia, nada de darles poder a los delincuentes.

Por eso no deben ser engañados los que quieren un cambio, porque una cosa es cambiarle a la casa el sistema eléctrico, el hidráulico, ampliar los espacios y hacer mejoras y otra cosa es incendiar la casa.

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