"Promoviendo la Participación Ciudadana"

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InicioEN LA OPINION DE:

No salen las cuentas

jorge miguel ramirezColumna del 1º de octubre del 2018

Jorge Miguel Ramírez Pérez

Dicen que prometer no empobrece y es cierto cuando no tienes la obligación de cumplir lo prometido. Antes de que hubiera competencia democrática no se prometía nada concreto, sino seguir por el camino del progreso y la senda revolucionaria, decían, los que eran presidentes de facto antes de ser electos.

Tampoco se prometía hacer justicia contra los prevaricadores, todo se quedaba bajo el arbitrio del poder abusivo.

Si se necesitaba algo de lo mucho que sí, y ese algo, beneficiaba a los cuates del partido, no a todos incluso de los del partido, repito, solo a los cuates; y si además se podía hacer un negocio importante, y al final no pagar todo lo que se pedía, se hacía la obra. Los beneficios se repartían en el esquema de conveniencias de los corporativos: los sindicatos, gobernadores, alcaldes de la clica en el poder.

Todo se resolvía con dinero, hasta los enemigos que se amenazaban indirectamente con la muerte si devolvían parte de lo robado, es decir el "vómito negro", se les confinaba solo a la muerte política. La muerte real era para los que se equivocaban y actuaban como si se mandaran solos. Un régimen que yo he creído que no se volverá a repetir.

Con el descontento latente antes del paso "democrático", vinieron las promesas que no eran otras que lo que se necesitaba y urgía, las cosas que demandaban los gobernadores y estaban presupuestadas porque tenían un proyectito malechón, pero que era algo; la Secretaría de Programación y Presupuesto le indicaba a su delegado, al que querían encumbrar en algún estado que formara la demanda de lo aprobado, en corto, y la vendiera como si fuera de la gente.

En esa estratagema llegaron algunos burócratas del centro a ser gobernadores, con séquito completo descomponiendo la política local y llenando con excesos que se volvieron deuda, sus añoranzas de las francachelas de la capital.

Ya con el esquema de la democracia empezaron las promesas y los del PRI ante la desconfianza total decían "te lo firmo"; y ante notario se encargaban de medio hacer lo que se comprometían, puras cosas secundarias e irrelevantes.

Hoy las cosas están en otra dimensión mayor, las promesas del señor López Obrador cuestan mucho y debe ser un quebradero de cabeza para los técnicos de la Hacienda nacional, encontrar la fórmula que permita cumplir algo de lo prometido y sacar del juego del dinero de los contribuyentes, asuntos que ya tienen mucho tiempo, pidiendo a gritos ser racionalizados.

Y es que ni modo que no se pueda esto, lo otro, lo demás allá, porque por más fanaticada que traiga el próximo presidente se le van a salir del huacal muchos, cuando vean que no se puede y crean que lo que pasa es que no quiere.

Y bueno, la sabiduría indica que hay que valorar si se puede terminar una construcción o si se puede ganar una batalla, y si no se puede, dar marcha atrás con los costos de cargar con la imprudencia de aventurar a una empresa imposible.

Porque solo los desesperados y que se desquician al no poder salir de sus sueños como Ernesto Guevara, pueden decir que: "hay que exigir lo imposible", se oye bien poéticamente, pero es frase de manicomio para la política.

Y hay cosas muy buenas como que la bancada mayoritaria de Morena quiere reducir la mitad del dinero que se destina a los partidos políticos, es un buen comienzo y se habla de un ahorro de 2,482 millones de pesos, un diario El Reforma comparó algunos programas que tienen menos dinero y son más importantes: el programa de educación para indígenas con 1,322 millones de pesos y los comedores comunitarios que tienen asignados 1,442 millones de pesos. Ojalá que esos ahorros se utilicen con excelsitud, no en aumentar burócratas, camionetas y celulares.

El problema es cuando los ofrecimientos desdibujan los ahorros, que esperamos apenas empiecen, porque todo indica que es al revés, nadie afloja, los once poderes "autónomos" cuestan un dineral y se defienden en sus cotos de poder y presupuesto.

Todos quieren mamar de la ubre y los gobiernos de los estados que no han pagado la electricidad, quieren se les condonen 14 mil millones de pesos. Pedir tampoco empobrece. Pero no salen las cuentas, quitas 2 y medio y te piden 14.

Lo más espectacular es el hoyanco que resultará si es que se hace la rebaja impositiva en la frontera norte: bajar el impuesto sobre la renta del 30% al 20%, y del IVA del 16% al 8%, dicen los expertos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, será tanto como que el fisco deje de percibir nada menos que 83 mil millones de pesos que en un momento podrían alcanzar los 104 mil millones, como se publica en diferentes diarios. Es catastrófico.

Sin contar que ante el anuncio de esa "bondad", miles de empresas cambiarían su domicilio fiscal y ahorrarían muchísimo dinero que no llegaría al gobierno, o como dicen los que saben a las ocurrencias de los gobiernos.

Así que por un lado se quiere evitar caer en castigos contractuales como los de las empresas petroleras que fueron beneficiados con 110 contratos en materia de hidrocarburos; como les señaló López Obrador a los 44 grupos de inversionistas del ramo, quiere que sigan, aunque dijo continuar revisando los documentos; pero por otro, algunos consejos ligeros que se incrustaron en la campaña no los puede ratificar, porque los costos actuales y las consecuencias no se están midiendo.

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El poder da como triunfador a Anaya

acusacionesColumna Geopolítica del 11 de junio de 2018

Jorge Miguel Ramírez Pérez

Si no fuera porque el poder da como triunfador a Anaya, no correrían tantos riesgos para detenerlo con estratagemas sucias, que ponen en evidencia que la democracia es propia de otras latitudes, y no de México donde se cocinan fechoría propias de un país tercermundista.

El video que profusamente difundieron la semana pasada metiéndose en las redes para causar confusión, es uno donde una agente disfrazada de empresaria argentina o uruguaya, al calor de la copa, sonsaca a un empresario que dice es el hacedor de Anaya. Es de los más burdo.

Para presumirle a la mujer que no se ve y es anónima, el negociante uno de los ya mencionados Barreiro de Querétaro, que por lo visto se prestan a todo, afirma que le regaló 80 millones al político y que de este modo tiene las "puertas abiertas para lo que sea" porque según él, el candidato presidencial come de su mano.

De veras que lo que se dice en ese insustancial video, para apantallar a los que no les agrada usar el cerebro, es una jalada; sencillamente "la prueba" que los tontos creen que fabricaron, -para según ellos- acabar políticamente con Anaya, es la grabación de un ligue de un fanfarrón editado a conveniencia.

Un tipo como hay cientos creyendo embaucar una mujer con el lenguaje típico del echador, que quiere llevar a la cama o ganar una adepta, a una fémina, que por los términos utilizados, a menos que sea la técnica habitual del galán queretano, le sale por los poros lo ambicioso; de modo que el borrachín se avienta y a falta de personalidad propia, para impresionar a la lagarta, quiere decir que él, está por encima de todos los que habitamos este país y que incluso el que va a ser el presidente lo tiene bajo su control.

Así de mareados son los miopes, que se atreven a poner que continuará la especie.

Sería de risa, si no es que esas pifias de malos consejeros chafas, lastiman el proceso democrático por la intervención descarada del gobierno, porque hacen regresar al país a épocas de la irresponsabilidad socarrona, que usan las tiranías para reafirmarse en la barbarie.

No cabe duda que haber permitido que se colaran los mexiquenses a la presidencia, al gabinete y al acceso al dinero de los contribuyentes fue un error sin precedentes.

Y fue Calderón que continúa de palero de Peña el que les abrió la puerta, con el engaño de que le iban a devolver la presidencia a través de Margarita. Craso e iluso error. Debía haber evitado que los políticos de esa entidad de corte caciquil se apoderaran del país, porque le iban a dar en toda la chapa. Y así fue.

Los atlacomulcas mandaron la democracia a la basura porque nunca han creído en ella. México nunca había sido tan saqueado como ahora y nunca ha habido tanta insistencia en hacer de la corrupción la cultura distintiva del mexicano, parafraseando a Enrique Peña, para quien la corrupción es su estado natural en consecuencia.

Una deuda enorme y muchos desaseos son los que les impidieron al grupo en el poder remontar nuevamente. A lo hecho pecho. Nadie los quiere. Bueno sí, uno, el de Morena que dijo que no va a proceder contra nadie, es decir va a apalancar la impunidad, y particularmente ya anunció que a Peña no lo toca ni con el pétalo de una rosa.

Entonces ya quedó solo como opositor Ricardo Anaya, es el único que no se arregló con Peña, y éste lo odia. En vez de aceptar sus culpas, culpa a otro, no a los que lo embarcaron. Por eso toda la runfla dice: nosotros no ganaremos pero Anaya no llega.

Y se lanzan los malosos a hacer hasta lo inverosímil, seguros de que si no paran a Ricardo Anaya aunque sea con cochinadas, se les va el panista a las diagonales y anota. Así se ven de asustados, y de inmediato surge la sospecha con fuerza: ¿entonces todas las encuestadoras, todas, las que dicen que el 50% votará por el candidato de Morena son balines?, ¿son falsas? Porque si son buenas esas encuestas, ¿porqué no esperase al veredicto del pueblo?

Y allí esta el enredo. En principio no queda duda -por las huellas dejadas en los videos rústicos- que es el mismo gobierno, el que está haciendo lo contrario a preservar la estabilidad del país en un tiempo electoral que debería transcurrir sin sobresaltos.

En segundo lugar que hay dos intereses arriba: uno, por la forma y los contenidos de las infamias, que deja en descubierto planes preconcebidos -que confirman nuevamente-, por si se había olvidado; que el pacto de impunidad se afianzó cuando la candidata Delfina Gómez de Morena por el Estado de México, doblo las manos hace unos meses y dejó que las reclamaciones del fraude se ahogaran, por instrucciones de Obrador, que con esta maniobra sucia le dio su prueba de amor a Peña, en su versión de plenipotenciario del grupo Atlacomulco.

El otro interés, es mantener el efecto distractor con un Meade engañado, al que se le dice que habrá una maniobra fraudulenta una vez eliminen a Anaya. Meade en su ceguera cree que el gobierno tiene pruebas de todo y de todos, es chamacón.

Y para que no vean los fieles creyentes de la religión priísta, lo que todos vemos: el pacto de impunidad con Obrador, dejan que las encuestas truqueadas los convenzan de su fracaso para que no se den por traicionados.

El hecho es singular porque es un reflejo lógico de las maniobras nauseabundas: Anaya trae un fuerte avance en las verdaderas encuestas, las que no se publican y que Los Pinos tienen; esas no las que publican obviamente, porque de paso acabarían de aplastar el animo de los priistas.

Lo que provocaron aunque no lo querían así, es que los votantes entiendan que Anaya es el único candidato que no es de Peña.

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Anaya se vio en la Ibero con rumbo seguro

anaya-iberoColumna Geopolítica del 6 de junio de 2018

Por Jorge Miguel Ramírez Pérez

Es muy motivador ver que un político lo es en verdad. Porque muchos de los que la gente identifica como políticos, han sido burócratas que por medio del escalafón han ido ascendiendo, demostrando lealtad al jefe como único o principal atributo, es el caso de Meade, o de plano como Obrador, que viene de las lides callejeras donde manda lo anarquizante y el catecismo es la ocurrencia.

Tal vez por ello, ambos se saben inseguros y mejor se han negado al escenario que la Universidad Iberoamericana dispone para conocer e interrogar a los candidatos.

Aparte de que es un auditorio exigente e imprevisible, no es menor que sea un periodista inquisitivo, como Jorge Ramos, el que dirige los flechazos con su instinto provocador, los arroja contra los políticos o los que dicen serlo.

Hasta Trump tuvo que poner de patitas en la calle al comunicador, porque por lo menos no le gustó su estilo. De hecho es agresivo, como fue con Anaya, en el cierre de su participación.

El manejo didáctico con ejemplos digeribles, claros y contundentes fue el método de Ricardo Anaya. No se equivocó ni en la dicción. Corrigió una palabra con la facilidad que dan las tablas a una persona preparada, enemigo de la improvisación.

Los que no lo vieron así deben tener traumas o pueden estar enceguecidos en la idolatría a falsos mesías.

Porque el candidato de Por México al Frente explicó bien las directrices necesarias en el combate a la corrupción, a la impunidad; la forma de escalar la economía; de resolver la inseguridad y el tema de la educación, como estrategia central del proceso que le hace falta a México; un proceso que eleve la calidad de las personas en formación, trato y expectativas con piso, no en el aire de la lírica.

Lo que yo pueda anotar, no describe lo que se puede ver en el video. Por favor échele un vistazo.

El Ricardo Anaya de ayer se vio cuajado, fue certero, pero cauto en la crítica a los demás; fijó posturas y definió, sin medias tintas, todo lo que le pidieron los jóvenes; e, incluso, las preguntas forzadas de Ramos, que se mostró empecinado en evidenciarlo como contradictorio. No lo logró. Porque con datos y fechas, Anaya reiteró las mismas posturas que ha tenido. No fue un juego de aproximaciones sino de precisiones.

No me gustó lo de imaginar una boda gay de un hijo de Anaya, algo que Jorge Ramos y el periodismo estridente creen que es innovador para explotar como nota de color. Me parece que entrar en el tema de las suposiciones insulsas les resta seriedad a los comunicadores que se escudan en lo privado, cuando lo público es el tema. Porque se les puede preguntar eso y más, a los veletas, a los que no tienen principios.

Los hijos no son hijos por lo que hacen, sino porque nos guste o no lo que hacen, en ese tema u otro cualquiera, jamás dejarán de ser nuestros hijos.

Así trató Ramos de que Anaya se pronunciara contra las abortistas, pero no lo hizo, dijo que está a favor de la ley, la vida y sus consecuencias. Se vio mal Ramos, le echó la caballería. No pudo.

Una joven le cuestionó a Anaya con lo de un posible enjuiciamiento a Peña, y aprovechó Ramos después para subrayarle, lo resolvió bien el panista.

Porque aunque no le guste al Presidente, los errores cometidos allí están. Sus asesores y sus empleados, los gobernadores que impulsó, no lo cuidaron y el no cortó por lo sano. No puede seguir haciéndose el ofendido por sus desidias.

Con todo, mi opinión es que Anaya es hombre de leyes y lo que resultara del asunto de Peña sería sin insidia, mucho menor que caer en manos de las hordas obradoristas. Pero cada quien teje -decían antes- la cuerda con la que se va a ahorcar.

Luego vienen las lamentaciones, porque si Peña cree que Obrador se la va perdonar, se equivoca, no es un tipo agradecido. Al tabasqueño le pesa más que estuvo banqueando este sexenio sin la silla, que el partido que le regaló Peña.

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López Obrador desbocado, dice perdonar pecados

amlo-perdonadorColumna Geopolítica del 4 de junio del 218

Jorge Miguel Ramírez Pérez

Parece como si Obrador fumara la maldita yerba, porque se arranca desenfrenado a decir en solo un párrafo, una sarta de expresiones desquiciadas y la vez ofensivas de las que acostumbra a escupir, cuando se siente cerca de las alturas del poder.

En un mitin en Atlacomulco donde animó a la gente a agarrar lo que necesitaran, ya encarrilado, les dijo, que había hablado con obispos y pastores para que no les tomaran como pecados el hurto social. Así de plano.

Regresó de golpe y porrazo a las frases muy criticadas en el pasado como la de: "¡cállate chachalaca!" o la de: "¡al diablo las instituciones!".

En ese entonces, se rasgaron las vestiduras los de la comentocracia y alegaron justificadamente que López Obrador tenia una cara oculta antisocial y que lo suyo era lo destructivo, fomentar el resentimiento y obtener un mando dictatorial e intolerante.

Hoy, las conciencias de los que mandan, han cambiado radicalmente y no hubo promoción en contra de las diatribas del tabasqueño. Casi nadie destacó las incoherencias y la presunción del candidato de Morena de estar por encima del clero católico o protestante, al que señaló como apalabrado o más bien sometido al criterio de la amoralidad de Obrador.

A los curas y pastores aprontones a los que se refirió el de Morena, les dio con un portazo en la nariz, porque ahora se le llena la boca de tenerlos comiendo de su mano, bajo su control, solo porque se reunieron con él. Porque no fue para que le mostraran lo bueno y lo malo como dice la Escritura en Ezequiel 44: 23; sino para rendirle pleitesía ignorando su vocación.

En vez de ser líderes de los creyentes y elementos de rescate de la caridad cristiana; López Obrador los exhibió en su perorata como grillos entrometidos, confundidos, que confunden a otros igual que ellos, y que además le otorgaron facultades al falso Mesías: la de perdonar pecados. Como si pudieran dar lo que no es sino de Dios, que hasta ahora no ha facturado esa excelsitud, en ninguno sino en Jesucristo.

A eso se han expuesto los obispos y pastores que tenía en mente Obrador, cuando arengaba al vandalismo; a la terrible manipulación burda, que en lo personal dudo que alguno de ellos con todo y su ambición desmedida disfrazada de candorosa, hubiera declarado semejante torpeza.

Eso les pasa a los que se marean por no atender los suyo. Por desconocer la política, la que solo conocen como espectadores o acaso como agentes de provocación de violencias, los que con el pretexto de buscar la paz, alientan el conflicto; tal como lo hace el agente Alejandro Solalinde, ajonjolí de todos los moles, donde se promueve el rencor y la sangre derramada.

¿Y Obrador nada que decir?

Está loco o poseído con el deseo primigenio de querer recomponer la creación. Deja que le besen la mano y se cree purificador de los maleantes de la grilla mexicana. Habla de una falsa república amorosa, el mismísimo sembrador de odios.

Solo le faltaba Obrador para romper el record de lo destructivo, usar como subordinados a los de la fe. No le bastó hacer menos el orden jurídico, sino también proyecta dividir a las iglesias en dos; las sectarias que le rinden culto a su persona, que tienen "esperanza" y "confianza" ciega en él; y las que llama de la "derecha" que no lo aceptan como redentor de nada, porque su interés manifiesto es convertirse en dictador y algo más.

Porque ni en eso es original Obrador, alguien le debe aconsejar que siga los pasos de los terroristas del perversamente llamado Comité de Salud Pública los que desataron un baño de sangre en la revolución francesa; y además, como explica Michael Burleigh en su obra Poder Terrenal; se aventaron la locura de fundar una religión obligatoria antropocéntrica. Por ahí va también la puntada siniestra de quien lo asesora: fundar una confesión, en la que Obrador es el dios de esa farsa.

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