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La imposible tarea de romanos: anular las delegaciones ¿y la CONAGO, apá?

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Columna Geopolítica del 29 de agosto de 2018

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

Algunas propuestas, cuando se inicia un gobierno, parecen buenas y también dan la impresión, cuando han sido planteadas superficialmente, que ayudan a controlar los males y vicios de la administración pública, en este caso de la administración pública federal.

La propuesta a la que me refiero es la que traté la misma semana desde que triunfó la opción de Morena: la de eliminar delegaciones federales y, a través de una persona de confianza, manejar los recursos públicos que se dicen federales en cada una de las entidades.

Hoy ya se ha avanzado en lo fácil, en las designaciones. Se han nombrado provisionalmente -porque no hay ley o reglamento que lo avale todavía y tampoco Obrador ha tomado posesión- a las 32 personas de confianza y al jefe de ellos, que estará en Palacio Nacional.

Pero el problema es uno mayor, que con lo que se ha expresado no se va a resolver. Para simplificar, se puede ver mejor en dos enfoques: uno que resulta en un nuevo diseño institucional integral, que no se tiene, y, otro, que es un problema más complicado todavía, que es darle operatividad legítima a una forma centralizadora para manejar el gasto público. El asunto es tarea de romanos.

Y López Obrador dice que no quiere perder el tiempo y busca apoyarse en esta etapa de trasmisión para preparar lo necesario para “que no se pierda el impulso”, en otras palabras si no se muestran resultados tangibles de lo que manejó como promesas durante la campaña, la magia se pierde.

Pero en el caso que nos ocupa, los que aconsejaron esa novedad para controlar electoralmente y con un criterio político el dinero que se destina de manera directa a las entidades, hicieron omisiones de fondo que son el contexto cualitativo, que hacen más complejo lo que se ofertó como una panacea a la mano.

Porque nadie se percató de que la doctrina sobre la cual descansa el andamiaje jurídico en México es el derecho positivo, y para tal efecto los cambios son impresionantemente exhaustivos, porque todo está plasmado incluso en la Constitución del país.

Hacer los cambios legales al vapor es un decir, porque no se puede rápido, ni hay atajos. Incluso en el supuesto de que se lograra un mecanismo inexistente, los errores van a multiplicarse, complicando las cosas más sencillas; no digamos las de suyo complicadas, que son muchas y que darían lugar a la ilegalidad y que los afectados buscaran el mecanismo de ampararse para no acatar a la autoridad. Con todo y la “democracia participativa” que pesa como amenaza a la democracia representativa.

La Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y las diversas leyes y reglamentos quedarían fuera de la legalidad y habría que sustituirlos.

Para lo cual hay dos caminos, por la vía de las presiones y las urgencias de apoyadores y votantes, así como de los liderazgos ayunos de conocimientos técnicos; y la opción correcta, y menos riesgosa, la de lograr una bien conceptualizada idea central de diseño institucional; que no se ve de manera superficial, la tengan personas de esa filiación política para que puedan realizarla, y porque los despachos externos nacionales y extranjeros sencillamente no saben la práctica real de las operaciones desconcentradas y descentralizadas de la administración federal y sus consecuencias.

Es un asunto de una robusta teoría de los sistemas aplicados a la administración pública y a los objetivos de las estrategias del sistema político. El único teórico de la primera disciplina, la de los sistemas aplicada a la política, fue Lian Karp Sordia, ya fallecido hace décadas.

Pero habría que hacer, en la rama de los programas, lo que hizo Carlos Salinas como jefe de programación y presupuesto. El síndrome de Estocolmo en vivo. Cambiar las cláusulas de cada programa para modificarlo al espectro mayor de control y eso, eso, está en chino dicen; aparte de que es mucho trabajo no hay gente que le entienda, a menos que se quieran crear adefesios administrativos que van a encarecer hasta las nubes el servicio público, sin lograr los objetivos de colar los intereses partidistas que es lo que a todas luces se trata.

Ya los gobernadores en la CONAGO se las olieron y van a salir con el colonial precepto “acátese pero no se haga” en lo que a su parte respecta. Alfaro, de Jalisco, señaló que no quiere tratar con intermediarios. Una lucha a fondo se acerca.

Las innovaciones poco pensadas abundan. En el gobierno de Fox se hizo un intento muy menor al concentrador que quiere Obrador en alcances institucionales y jurídicos. Con un solo proyecto global del gobierno, el del servicio civil de carrera, complicaron y duplicaron funciones a la larga, y adicionalmente fue algo que era necesario siempre y cuando hubiera existido previamente una racionalización a fondo, pero como fue apresurado, fue injusto, sin calidad técnica, incompleto y ha resultado ser muy oneroso. Lejos de detener la corrupción la catapultó en los tres sexenios que han sucedido.

Eso fue una muestra de lo que la impericia y la falta de experiencia producen.

Porque se entiende que quieren echar a los delegados porque se piensa, entre otras cosas, que son o se han vuelto en lo político, incondicionales de los gobernadores. Pero el personal de esas estructuras, casi se puede decir que también se conforma con muchos técnicos y, otros, del manto protector de los sindicatos. De los primeros, los que hacen la chamba, no pueden prescindir, porque no está fácil, sin experiencia precisa, realizar las tareas abrumadoras para sacar adelante los programas.

Y, con los sindicatos, o se echa el tiro Obrador o no van hacer caso los cuadros amañados que están cobrando y se niegan a tener un compromiso de trabajo con el gobierno. Esa burocracia es anarquista en la práctica. Ya lo van a ver.

Otra, estructural fiscal. Las aportaciones federales no son fungibles y no se pueden manejar de manera arbitraria y al Coordinador de Desarrollo en cada entidad se le va a hacer bolas la operación; porque no puede sacar dinero a voluntad de los jefes, del jefe, más bien. Cada apoyo tiene reglas y se necesitan proyectos ejecutivos validados que, por lo general, los ejidatarios y la gente que los plantea no los hacen; casi siempre son los gobiernos de los estados los que financian esos proyectos. Y como que, a estas alturas, los gobernadores ninguneados no le van a poner más leña a la fogata que se prepara para quemarlos.

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¿Vas a votar por el comunismo en México?

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Columna Geopolítica del 30 de mayo del 2018

Jorge Miguel Ramírez Pérez

Porque el error es que no los llamamos como son, en vez de decirles populistas y entrar en difíciles definiciones incomprensibles, debemos llamarlos como son: comunistas que quieren el cambio total, no solo del gobierno, sino del estado y de la misma sociedad.

Porque si algo parpa como pato, camina como pato y mueve la cola como pato, es un pato.

Y si alguien quiere el poder para transformar en su totalidad el estado y la sociedad con los argumentos del comunismo, adjudicarse la justicia y el perdón con un discurso comunista, si dice ser de izquierda y sus seguidores quieren aliarse con países comunistas y va radicalizando su postura siguiendo la ruta de un odio de clases, sencillamente es un comunista, aunque hable de la inexistente república amorosa.

¿O no sabías que son tan mentirosos que niegan ser comunistas? Porque no se necesita una credencial de comunista para serlo; ni se necesita conocer a fondo la ideología de Marx y Engels, o la de Lenin o Mao Zedong; basta la verborrea sembrada de la instrucción oficial, siempre enseñando que la violencia ha sacado al país adelante, para que muchos sin querer, lo acepten.

Libros de texto y profesores sindicalizados todos los días hacen de la apología a la violencia nacional, su razón de existencia. Al grado de nadie se da cuenta que ya lleva meses anunciando López Obrador la "cuarta transformación, que ya hace falta" -dice- "porque ya pasaron más de cien años de la revolución mexicana..."es decir, el dios de Morena, en sus enigmáticas palabras sibilinas, dice que promete un baño de sangre, porque según él, ya le toca a México.

Y en realidad sus ambiciones no las entienden sus seguidores, porque ni en su mente se atreven a completar sus frases cargadas de odio, de venganza y desunión que conducen hacia una opción fratricida.

A estas alturas la mayor parte de los obradoristas creen que lo que haga su líder, así sea los más atroz, será mejor que los malos gobiernos que se han sucedido en los últimos 18 años.

Es decir aceptan junto con Obrador que la democracia no vale la pena, que es lo peor, sin decirlo como su verdad, de manera oculta, como es su estilo, excluye en su censura, como si fueran gobiernos "buenos" los anteriores a la democracia; ataca a Salinas como excepción, pero jamás a Zedillo el autor de Fobaproa, a De la Madrid, a López Portillo y menos a Luis Echeverría.

Trata Obrador de vender que en el pasado las cosas manejadas de forma autoritaria, eran mejores. De hecho mucho se ha escrito de su defensa de la economía de Echeverría: me atrevo a decir que fui de los primeros en analizar sus seudo propuestas como un plan viejo, desfasado, centralista, sin innovaciones y circunscrito a reproducir un estatismo, que a estas alturas tiene como horizonte la utopía de un comunismo harapiento.

Lo que quería Obrador en una primera instancia era crear un clima de odio, que ya lo logró; sin que ninguna autoridad política o electoral siquiera intentaran detenerlo, para mantener el orden elemental que se necesita para ejercer el voto. De ahí, de esa debilidad de Peña como presidente, se deriva que Obrador cada vez más aflore el discurso comunista y desestabilizador; es decir, el discurso rabioso de la violencia como arma amenazante o manifiesta, para crear una era de terror, como la cruel e inhumana etapa que siguió a la toma de la Bastilla y al triunfo de los exaltados jacobinos en Francia. El terror llevó a la anarquía y de ahí al retorno de los autoritarismos.

El comunismo obradorista es un comunismo disfrazado de nacionalismo, un movimiento que como dice él Mesías bananero, "va a mantener el impulso" lógicamente hacia mayores odios.

En ese sentido, ya lo declaró Obrador "desde el primero de julio se va a empezar a gobernar", lo dijo, sí, ante los televidentes y nadie ni los comentaristas ante quienes hizo esa declaración se inmutaron, a nadie le cayó el veinte de que la toma de protesta sería meses adelante y que el mismo primero de julio la gente estaría votando. Un golpe de estado anunciado o presumido.

Espero equivocarme y que esta locura no se apodere de este país, pero llevo más de cincuenta años escuchando, viendo, estudiando y analizando el potencial dañino del comunismo. Sus candorosas utopías, que son sueños de opio, y sus miserias operativas inhumanas.

Para los comunistas la vida no vale, o son sangre que fertiliza la lucha para quitarles a los que tienen, o sangre para que las condiciones de la ira popular se reproduzcan.

En unos días, si no abres los ojos, vas a votar por una dictadura que te hará retroceder en tu vida, te hará miserable y lo peor, es, que al exterminar la democracia, muy difícil casi imposible, será la escapatoria.

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Fuera de México todo es…. Atizapán

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Las maniobras Morenistas

Jorge Miguel Ramírez Pérez

La conurbación que inició Carlos Hank González como gobernador del Estado de México, creando en torno a la capital, un cinturón de miseria en el valle de Texcoco, a la vez, detonó con el surgimiento de zonas industriales en Naucalpan y Tlalnepantla; así como áreas de clase media que a partir de los fraccionamientos circundantes a ciudad Satélite, crecieron hasta el entonces deshabitado municipio de Atizapán.

Hoy las cosas han cambiado y la saturación de necesidades de Atizapán ha generado que en este municipio, las opciones partidistas hayan sido variadas. Ya se lleva alguna experiencia importante de alternancia en los gobiernos municipales; intentando por alguna vía, mejorar las condiciones de los servicios públicos del municipio.

Es decir hasta hora ha habido una competencia política de cada partido por superar a sus opositores. Cada administración está en el entendido, de que los habitantes se las cobran con el voto cuando las cosas no son como dijeron que iban a ser.

En esa lucha cotidiana ha surgido para esta elección una aparente sorpresa: Morena quiere meterse por la puerta trasera y atrapar a los electores con un cuadro de simuladores y cartuchos quemados, que se presentan como si fueran la esperanza política de la zona. De hecho son una muestra de la manera que impulsan improvisados y perfiles retorcidos, como modelo en el país.

Quieren apoderarse de Atizapán, políticos amañados como Ruth Olvera que viene de Tlalnepantla, donde hace ya tiempo fue presidente municipal y todavía se le recuerdan sus maniobras de tipo marrullero, con menor calidad en las trampas y engaños incluso, que el tricolor, que hoy ya pasado de moda, se encuentra en los estertores de su vida política útil.

Y del mismo corte está el candidato a diputado federal, Raúl Sánchez Barrales, que de ser panista; saltó como la señora Olvera, a formar en el Morena; sin dejar de anotar que ésta última pasó fugazmente por el PRD. Los dos son buenos para la mentira a flor de boca, prometen mucho, a muchos y eso sea tal vez la característica que se les pondera en el partido de López Obrador.

Decía Fidel Herrera a un ex colaborador, que todo lo que veía que realizaba era muy bueno y que con eso acallaba las críticas trabajando en las soluciones, pero que notaba un defecto grave, que esta persona no sabía mentir; y que era una carencia que debía procurar subsanar....

Así parece que funciona con los del Morena, porque se empeñan en buscar con lupa los mentirosos y si no están a la mano, los sacan de otros partidos como a Sánchez Barrales; o de otro municipio como a Ruth Olvera, para que repita de alcaldesa, pero en Atizapán, como si no se supiera de sobra la trayectoria de burla y desprecio a los ciudadanos de parte de esta mujer, que hace quedar mal a las mujeres que sí tienen otro tipo de trayectoria.

El cuadro de la propuesta de Obrador para Atizapán, lo complementa la señora Claudia Domínguez, que va también de candidata a diputada federal, y según esto representa al PT, el partido político concesionado a Raúl Salinas de Gortari, en la persona de su testaferro, Alberto Anaya.

Esta señora con apariencia burguesa, -para las pulgas de Obrador- de profesión desconocida y seleccionada por el vástago del mesiánico, desde febrero; ahora se sabe es afecta a las armas y ya se le conoce como "Lady Pistolas", por la foto que se ha difundido con una pistola que parece con silenciador, por lo que ya no se sabe a que tirarle en Atizapán, donde ella misma hace un llamado a su coalición a hacer "una limpia", tal vez, -ojalá no-, alentando linchamientos de tipo fascista.

¿De que poderes gozan los nuevos morenistas, para haber sido ungidos por el líder para someter a las fuerzas políticas de Atizapán?

Poco se ha difundido, pero lo cierto es que la verdad visible, habla por si sola. Son tan del agrado del jefe los del nuevo cuadro, que el que representaba antes al Morena en la localidad, ha tenido que emigrar al PAN, porque dejó de ser útil para los arribistas y trepadores que ahora representan ese movimiento.

Un partido que hace a un lado a los que estuvieron en las épocas malas y ahora que creen que la tienen ganada, prescinden de los que les ayudaron cuando se estaban hundiendo. Así son ellos, creen que fuera dela capital todo es...Atizapán.

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Atrás de AMLO hay tiburones: Soros y Slim

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Columna Geopolítica del 9 de mayo del 2018

Jorge Miguel Ramírez Pérez

La lucha por el poder entre los cercanos de Obrador está a peso. Se olvidan que del plato a la boca...

Aparte de los que están a favor de la revolución maoísta, entre ellos, el mismo candidato; están los empresarios que se le han sumado, unos en plan trepador, como la banda, que se va a anotar en la antesala de los negocios con Alfonso Romo, el que hizo añicos la fortuna de la familia de su ex esposa y que con el FOBAPROA sacó una millonada; pero también hay otros de mayor rango, como Carlos Slim el más rico de México, que está en el bloque que aglutina Black Rock el trabuco financiero más fuerte del mundo.

Este grupo internacional se estaba frotando los dedos con los paquetes de negocios derivados de las reformas, cuando empezaron los cuestionamientos de Obrador por revisar los contratos de nuevo aeropuerto y los de la reforma energética.

Todo indica que alguien de adentro le informó a Obrador, que esos paquetes tendrían diversas anomalías, porque amenazó con revisar los contratos, lo que sería una locura que contradice la seriedad de los negocios mexicanos; y pone en duda la confianza en el país en condiciones normales.

Sin embargo sucedió lo insólito: en vez de mandar a su rancho al jefe de Morena, porque en cualquier lugar serio, sus amenazas serían solo eso; todos se han visto muy blanditos y aparentemente anuentes a incluso la descalificación de los procedimientos, que se supone son legales.

En otras palabras Obrador dice que se le darán a los de mejores condiciones, hipotéticamente descalificando lo efectuado.

¿Porqué?

Porque sencillamente Obrador, aparte de su cambio de juego, -mencionando al ingeniero Slim-, su protector del alma, como insaciable en los contrataos del aeropuerto, hace tres semanas; tiene que cumplirle a George Soros, porque la cobertura que le ha dado con Open Society, sacándole del aprieto de Ayotzinapa vale mucho.

Porque con la visita ipso facto de los abogados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, esbirros de Soros, se enredó la investigación que desde el inicio contó con la "oportuna declaración" del activista Alejandro Solalinde indicando el rumbo fatal de los estudiantes infiltrados por "Los Rojos". Así se diluyó que el proceso tomara el rumbo de citar a López Obrador para que explicara el porqué habría nombrado de manera personal, a José Luis Abarca al frente de la comuna de Iguala.

Y Soros lo está apoyando con gente de su confianza como Ackerman, el que amenazó con "chingadazos" si Obrador no ganaba, este apátrida junto con la familia de su esposa, Eréndira, la que según Obrador será secretaria de la Función Pública; los Sandoval, están identificados también con Open Society, la empresa política del multimillonario, que actúa como un consorcio partidista que integra a los clavados de la teología de la liberación y los doctrinarios de las narcoguerrillas.

Con Soros operan varios obradoristas, entre ellos Ebrard y otras organizaciones no gubernamentales, que se suman a un espectro que excluye las verdaderas, las civiles, que detesta Obrador; y en cambio tienen a las empresas de Epigmenio Ibarra, que producen pornografía light como la definió Humberto Zurita y a las ramas de Amnistía Internacional, que la hija del cineasta tiene clavadas en Ayotzinapa, cubriendo los intereses de Obrador. Por cierto ella es estrella en las escenas escabrosas de las películas de su padre.

Las alhajas morales de los cuates de Soros, aparte de preconizar un capitalismo anarquizante, pletórico de libertinajes al mismo tiempo, construyen-destruyendo, una élite híper totalitaria y autoritaria, en la que no hay poderes intermediarios. Por eso el obradorismo es un proyecto centralista.

Ni dudarlo que Obrador controlaría hasta el último peso, se acabaría el federalismo o las autonomías. "Habría presupuesto pero no disponibilidad"... En nada; solo en lo que decida personalmente.

Quieren instaurar una élite donde Soros, es el sumo sacerdote del oráculo del poder financiero sin trabas; el que le recortó a las enseñanzas de Popper los altos ideales; es como una bestia insaciable en destruir economías nacionales, en destazar el estado como nación; para lo cual está dispuesto a una encarnizada lucha de tiburones por los contratos que le quiere arrebatar a Peña.

Los que no le entienden a la política prefieren pensar que la realidad no es cierta. Y se se aferran más a las mentiras. Los candorosos que creen que ahora sí, se les va hacer lo de aumentar sus pensiones, tener becas sin estudiar, dinero sin trabajar y títulos sin asistir a alguna escuela; se va a ir enterando de algo que les mueve el tapete de ese plan dorado.

Es para estar malhumorados, para insultar al que osa acercarse a la verdad; porque informa lo que se sabe en otras latitudes, donde no es un secreto. Por eso analizar es un mala onda para los creyentes en un dios falso

Cuando los sueños parecían caer solitos en las manos, resultan que son una pesadilla.

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