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¡Ahora sí, un tema de fondo! Estados fuertes contra el Centro

Columna del 28 de octubre del 2020

¡Ahora sí, un tema de fondo! Estados fuertes contra el Centro

Jorge Miguel Ramírez Pérezjmramirez3

 

El lunes, en diez entidades de la república hubo rechazo al proyecto centralista que siempre ha tenido la burocracia erróneamente llamada federal, en su afán de restarle dinero a los estados y municipios y concentrar lo que más se pueda, para que el dinero de los contribuyentes sea la utilizado discrecionalmente por el Ejecutivo. La maniobra que tradicionalmente hacen los empleados de Hacienda respaldados por el Congreso ya no les cuaja con la facilidad con la que antes lo hacían.

El tema, aunque parezca superficial como muchos de los que se mencionan entre los opositores que no logran trascender hacia la arena de los jaloneos, si representa un asunto sólido, complejo y muy distinto a los trillados como la cancelación del NAIM, obra maligna del exsecretario Urzúa, que por cierto todavía no tiene el valor de explica el arreglo financiero de esa decisión, sus costos y los afectados, como los trabajadores con sus AFORE, que perdieron sin tener vela en el entierro. Sencillamente su dinero se lo desaparecieron a la filosa.

El punto es que no es lo mismo quitarle el dinero a los trabajadores que no tienen sindicatos verdaderos, ni instituciones que los defiendan, ni voceros que se inconformen de la inmensa ratería; porque en el sistema político mexicano el trabajador no tiene poder, es un cero a la izquierda; cosa que no sucede con los gobernadores que tienen mando, aunque el centro los quiera ningunear.

Pero vayamos por partes, porque el problema de repartir el erario nunca se ha entendido en México, desde siempre. Los dictadores que recibían dinero de la aduana de Veracruz durante todo el siglo XIX, incluyendo a Juárez, cuando sentían que su suerte política se hacía incierta, corrían al Puerto a apoderarse de las arcas del dinero fresco de la aduana. Esa y ninguna otra era la razón de ir a Veracruz ante el peligro.

De hecho, el primer presidente de México un sujeto apodado Guadalupe Victoria, tenía en Puente del Rey, hoy Puente Nacional un retén con facinerosos para arrebatarles el dinero y mercancías a los que transitaban por ese vado cerca de Xalapa, de esta manera era el único político en los albores de la vida dizque independiente de México que era un político rico, no uno pobre parafraseando prematuramente a Carlos Hank González.

Cuando se confrontaron los federalistas y los centralistas fue por lo mismo, los primeros no querían soltar un clavo. Y hoy siguen igual. México ha tenido que aguantar a lo largo de la historia conflictos que causaron divisiones y separaciones definitivas como fue el asunto de Texas, que salió todavía peor con la pérdida de la mayor parte del territorio nacional; o conatos de separación como las Repúblicas del Rio Bravo o Yucatán. Todo porque el centro tenía los recursos y no quería distribuirlos con las entidades.

Con el acuerdo fiscal de fines del siglo pasado se les obligó a los gobernadores, todos priístas, y bajo control, que renunciaran a sus facultades recaudatorias a cambio de concentrar todo en el organismo que devino en el SAT para hacer una bolsa común.

En un principio les dejaron a los estados el IVA pero como vieron los burócratas hacendarios que era un impuesto moderno y productivo, se lo quitaron a los estados, y los tres impuestos importantes el IVA, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y luego los impuestos especiales: gasolina, tabaco, alcohol, etc. Los maneja el Centro, un poder superior en la práctica, al de los poderes estatales que forman en la Constitución la esencia jurídica de una República Federal.

El SAT no se da abasto de tantas ocurrencias que tiene que cubrir, las que le ordenan desde Hacienda, pero como es un órgano central, vertical y ajeno de la vida de las personas, no tienen la estructura para conocer los ingresos reales, algo diametralmente distinto al esquema de los romanos, que concesionaban mediante una venta a los lugareños ricos, la plaza de recaudador y le dejaban una partida de matarifes romanizados, para que tuviera dientes. El SAT es un poder en sí mismo, una mafia de burócratas que están más interesados en realizar componendas que en conocer el panorama real de la recaudación.

Por su parte los gobernadores ya no tienen impuestos de calidad porque se los quitó el Centro, y entonces como el predial se lo dieron a los municipales; por supuesto que tienen que brincar en defensa de sus gobiernos, si no, no sobreviven. Pero éste, que es un problema político, se lo encargan a los burócratas que no entienden la dimensión y la complejidad de este problema, menos sus consecuencias.

Hoy México está en el umbral de una reorganización mayor, sin que entiendan los que toman decisiones que los caminos fáciles están clausurados. Hace rato que lo venimos advirtiendo, es una bomba de alcance mayor de los que la pueden detonar. La economía en la mayor parte de las entidades está paralizada, punto.

Este conflicto ya no está en las mesas de las promesas, sino la amenaza se cierne en el horizonte de la integración del país, revísense los casos de Cataluña, del País Vasco, del Norte de Italia, y muchos más en el orbe, es algo de actualidad en todos los sentidos, no únicamente en la raíz de los ingresos y egresos, que por ahora es la piedra de toque para desembocar en algo para lo cuál el equipo del gobierno central no tiene arreos.

Los criterios insensibles de abogados inexpertos del gobierno, sugieren utilizar interpretaciones forzadas de la Constitución para forzar la derrota de los gobernadores y su gente; otros piensan que en reuniones sin compromisos se pueden diluir los agravios.

En lo personal, creo que el asunto ya escaló y ante la previsible andanada en los medios y la burla, los gobernadores no pueden a estas alturas rajarse, así como así, porque independientemente hacia donde lo muevan van a recibir lo que, de otra manera, ni en sueños lograrían sobre todo en el terreno político. Se puede decir que es esta la lucha política del 2021.

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La caída de los sistemas políticos. El caso de México

Columna del 21 de octubre del 2020

La caída de los sistemas políticos. El caso de México

Jorge Miguel Ramírez Pérez jmramirez2

 

México durante los últimos 50 años del siglo XX tuvo un logro cualitativo en materia política: era un país que gozaba de estabilidad política. En los años sesenta, sumó nuestro país, a esa apreciada condición, el crecimiento sostenido de un 6 % lo que fue calificado como: "el milagro mexicano".

Cuando se firmó el TLC se dispuso que el país diera el salto y se siguió ponderando la fortaleza del sistema político mexicano, se enaltecía su proclividad a las negociaciones, y a permanecer distante de las violencias sociales y por lo mismo, listo para despegar como un país democrático con la madurez política que eso representaba.

De esas fechas a las actuales, el deterioro de la paz social y la debilidad institucional hacen increíble que alguna vez México, hubiera estado por encima de secuestros, cobros de piso, lucha de carteles de la droga, lavado de dinero, factureras, coyotajes masivos en materia de migración y descomposición social.

La respuesta simplona sería regresar a la historia de éxito del pasado añorado, lo que está lejos de representar una solución real, solo muestra que la imaginación política no dio para más, y hay que conformarse con rumiar o con hacer de la nostalgia el destino.

En Irán, por ejemplo, las fuerzas tradicionales que derrocaron los excesos del Sha, se fueron hasta la etapa medieval y clausuraron el país, anclándolo a la" guerra a los infieles". En Cuba cambiaron el mando de un gangster: Mayer Lanski, por el de un demagogo: Castro, y su familia de caciques estacionados en los años cincuenta.

Esos truenes del sistema político precedente como en Venezuela, fueron golpes hacia mayor pobreza, limitaciones, imposiciones e intromisiones del gobierno en las vidas familiares, religiosas, educativa y de todo tipo. De hecho, mediante el método revolucionario, se establecieron sistemas totalitarios.

No se reformaron los sistemas políticos, sencillamente se destruyeron.

En México la vertiente destructora quiere tomar delantera en todos los terrenos del quehacer público. Se inscribe en esa tendencia, el golpe al estado mexicano con la detención de Salvador Cienfuegos, independiente de su culpabilidad. Ha sido una acción que no se percibía de ese tamaño desde la salida de Calles al exilio en Estados Unidos, o la muerte de Álvaro Obregón hace ya casi un siglo. Ni la muerte de Luis Donaldo Colosio cimbró la estructura del estado de ese modo, porque el priísta apenas aspiraba al poder, no tenía ninguno, no ejerció ninguno antes. Era una ficha de Salinas y punto, fue impactante, pero dejó intacto el poder del estado, incluso se incrementó en el sentido terrorífico.

En nuestro país la institución del estado mas fuerte es el ejército, y políticamente su jefe está por encima de la figura presidencial, en cuanto a que nadie se atrevería a cuestionarlo y al presidente si.
Hasta la semana pasada nadie hubieras sospechado que un secretario de la Defensa podría ser tan vulnerable, al grado que ni él mismo estaba preocupado por los mensajes en los medios, ni en las publicaciones que hablaban de "altos mandos del ejército" y tampoco por las declaraciones vertidas en su contra, que ahora se afirma en las plumas de columnistas, surgieron en los juicios de García Luna o de Joaquín Guzmán.

Valdría pensar que lo que se le imputa al militar, y que le daba la certeza de saberse fuera de cualquier investigación de allá, era del conocimiento de las autoridades de Estados Unidos, durante los gobiernos de Obama y su secretaria de Estado, Hillary Clinton. Y me parece que ese podría ser un problema. No es un secreto que, en sus esfuerzos electorales, Donald Trump, quiere exhibir a la administración pasada de los EUA, como coludida o complaciente con conductas altamente lesivas a los Estados Unidos.

Por eso el presidente López Obrador dijo que habría de investigar a la DEA que tuvo operaciones aquí, en el tiempo de Peña Nieto.

Pero mas allá de la trama legal y su pertinencia, se deja un enorme vacío en la confianza de los ciudadanos en las instituciones y en el estado mexicano en general. Se derrumbó la multipublicitada lealtad, honradez y sacrificio de los elementos militares. De un golpe, México se quedó sin su baluarte, porque además una nación de fuera, es la que le asestó el golpe a la estructura; en conocimiento o no, de las autoridades del país, que se quedaron sin materia y sin legitimidad: inermes.

En términos técnicos quedó craquelada la legitimidad institucional de la estructura del sistema mexicano, que se sustenta en el origen de poder del estado, de su capacidad de violencia legítima interna y respeto externo; en ambos sentidos se fracturó: ya que el ejército fue usado para fines antagónicos del estado, y además se anuncia que la sarracina alcanzará a muchos mandos más; y porque la operación de justicia o supuesta justicia, se originó en el exterior.

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Urge un sistema de partidos eficaz

Columna del 14 de octubre del 2020

Urge un sistema de partidos eficaz. Porfirio y Mario Delgado en manos de activistas

Jorge miguel Ramírez Pérez

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En el año 2000 se suponía que se inauguraba en México una nueva política al triunfar Vicente Fox en la elección presidencial: se presentaba la oportunidad histórica de construir un paradigma distinto al del nacionalismo revolucionario que estuvo en boga en la mayor parte del siglo XX. Pero no fue así, Fox optó por mantener intacto el sistema, y como excepción, solo mejorar lo que hacía el PRI.

Se perdió la oportunidad de construir un sistema de partidos que reformara la vida política del país a partir del concepto rector de la democracia, que era el modelo a seguir, pero no hubo ni pensadores, ni operadores que tuvieran una idea mas o menos precisa, para implantar una democracia moderna en el país.

Lo que hubo, como señala una publicación reciente, fue una mezcla de intereses de notables improvisados, con fama de intelectuales pero que en su mayoría como sucedió con el grupo 9 y el grupo San Ángel, sin experiencia política suficiente, pero sobre todo sin la práctica del poder y sin contactos con los ciudadanos, que desde entonces ratificaron su calidad de imaginarios.

Los grupos que intermediaron la "transición política" repito, eran notables, pero en los círculos de la frivolidad capitalina, medio emparentados y sin representación mas allá de Polanco o Las Lomas, por lógica, como dice Josep Colomer el estudioso de la transición española, fue como las transiciones por influencia jerárquica o ajena, una democracia planeada arriba, y por lo mismo insuficiente, ineficiente y dolorosa.

El cerebro de la transición mexicana fue Robert Pastor, junto con algunos alumnos en el Colegio de México. El estadounidense había ocupado un cargo en el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Carter, era un político demócrata, allá, izquierdista, cuyo principal mérito era ser yerno de Robert Mac Namara, el poderos secretario de la Defensa cuando el conflicto en Vietnam. Mac Namara, después, llegó a ser el primer director del Banco Mundial, cuando se transformó del Banco de Reconstrucción y Fomento, que rehabilitó a Europa de los daños de la segunda guerra mundial a la infraestructura; en lo que fue después, hasta hoy, un tipo de secretariado coordinador de los programas sociales en todo el mundo.

La transición solo se esbozó y no se completó porque Pastor se fue a la embajada de Panamá creo.

Por eso siguió el PRI siendo el eje del sistema de partidos, de hecho, sin poder, lo sigue siendo, pero no se dan cuenta. Es decir, no evolucionó la política, para pasar de un partido hegemónico como concepto rector, a un juego de partidos de ciudadanos. Nos quedamos empantanados.

Hoy vemos las consecuencias de la falta de visión de los notables de San Ángel, que lo único que querían era ver al PRI caer. Hasta allí les llegó el proyecto, no dieron para más.

Por eso no es de extrañarse lo que sucede con los partidos políticos en México, que son anacrónicos, no se reformaron ante las nuevas circunstancias, no saben, ni siquiera operar como oposición.

El turno reconstructor sería de Morena, pero tampoco se le ven visos, de estructurarse como partido político en sí mismo, menos tendría el alcance de diseñar un esquema de juego mayor.

Uno de los elementos que lo impiden es la tendencia regresiva históricamente, de darle un sobre juego a los activistas y no a los políticos.

Ese filón decimonónico tiene sus raíces mundiales en la violencia anarquista que victimó entre otros, a Elizabeth (Sissi) la emperatriz de Austria- Hungría, cuñada de Maximiliano de Habsburgo y al archiduque Francisco José en Sarajevo, hecho que fue el detonador de la primera guerra mundial. Pero en realidad esos hechos son los novelescos, los daños de los anarquistas antes, asustaron al mismo padre de las violencias sociales, Marx en 1848, denominó como fantasma al comunismo, eran los anarquistas destruyendo Europa.

Los fascismos conocidos de Hitler y de Mussolini, surgieron de las corrientes socialistas anarquizantes también, que después adoptaron una simbología sectaria y un programa pagano, para dominar mediante la violencia callejera, a sus oponentes distinguiéndose en la crueldad como método para captar seguidores y masas eufóricas. Lenin se inició también como anarquista.

Desde ese viejo anarquismo se usaban como carne de cañón a los estudiantes, en general a los jóvenes como fue en 1848, y todas las algaradas eran integradas por menores en el mundo, en 1968 el modelo alcanzó su cúspide mundial. A más de 150 años de las rebeliones, la impronta anarquista empezó a usar mujeres en las protestas violentas, ahora son las más comunes.

México, que llega tarde a todos las citas con la historia, está en un dilema hoy: el partido gobernante, Morena tiene un corrimiento extremista, dos tendencias en conflicto: por una parte, están los protocomunistas, activistas de la ilusión, que forman en la visión vieja del siglo XX, un socialismo bolivariano-castrista, en un mundo donde ni en África, quieren saber de socialismos que todas partes han fracasado, solo en Latinoamérica, todavía no se enteran. Por eso Porfirio Muñoz Ledo, uno de la generación del medio siglo de la Facultad de Derecho de la UNAM (1950) los dirige.
El otro grupo que se le ha sumado a Mario Delgado, es una izquierda del tipo de George Soros y de Open Society; integrado en la primera línea de combate por activistas feministas violentas y los del orgullo de género, que como decía el filósofo holandés Kuyper desde le siglo XIX: " ese modernismo no puede descansar hasta que haya convertido a la mujer en hombre y al hombre en mujer, y poniendo toda distinción en un nivel común, mata la vida al ponerla bajo la proscripción de la uniformidad. Un solo tipo tiene que responder por todos, un solo uniforme, una sola posición, y uno y el mismo desarrollo de la vida; y todo lo que vaya más allá y por encima de ello, es considerado como un insulto de la conciencia común".
Van a la tercera encuesta, seguramente ganará Delgado, el comunismo no tiene fuerza mas allá del romanticismo que lo caracteriza, por ahora la crueldad como método de poder se pospondría. Urge un sistema de partidos en el que los activistas no sean los estrategas.

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El Conflicto del Agua. Optar por la Paz

Columna del 14 de septiembre del 2020

El Conflicto del Agua. Optar por la Paz

Jorge Miguel Ramírez Pérezjmramirez5

 

Cada día el agua como elemento vital para la vida, se convierte en un bien escaso por el cual los seres humanos van a luchar y, de hecho, han luchado a lo largo de la historia. El desarrollo de la industria y sobre todo la concentración urbana que adiciona las consecuencias de la contaminación de las aguas, empeoran el espectro de la escasez del líquido.

Los sucesos de Chihuahua son un claro reflejo de que las necesidades de agua son crecientes. Además, se complican por la sequía, que le caracteriza a ese enorme estado, donde la Sierra Madre Occidental hace el efecto de barrera de contención natural a la llegada de nubosidades provenientes de la costa.

El conflicto que escala a lo colectivo y que arrastra implicaciones variadas que en su conjunto plantean un escenario de violencia, como ya se presentó durante la semana pasada, con la muerte de una persona, obliga a subrayar los principios de la naturaleza jurídica del agua en primer lugar, en segundo lugar, a partir de lo fundamental entender y canalizar las necesidades de los productores; y, en tercer lugar, reprogramar los compromisos ineludibles de los convenios internacionales suscritos por México. Como se ve, todo es importante.

Encima, además, está la coyuntura política, porque en los Estados Unidos tendrán elecciones en noviembre; y en México, muy cerca está la renovación del Congreso federal para el año que entra.

Particularmente, Chihuahua también tiene el cambio de gobierno estatal, del congreso local y de autoridades municipales. Lo político escala la peligrosidad de la inestabilidad, en un estado que en el pasado, ha sido vanguardista de luchas políticas, y que, siendo fronterizo, despierta intereses internacionales.

Por eso, si no se resuelve el asunto agotando las herramientas políticas del diálogo; se puede esperar que el contagio del conflicto alcance toda la zona centro norte y norte del País. De hecho, los gobernadores escindidos de la CONAGO, los de la Alianza Federalista, están en esa zona; formando geográficamente una región compacta. Los problemas que en el siglo XIX, generaron escisiones y la pérdida del territorio mexicano no se han ido, sorprendentemente están allí todavía.

Recurrir a la idea constitucional sobre el agua es ineludible y para dialogar debe entenderse por todas las partes del conflicto, porque el agua la necesitamos todos, no es opcional.

Y ese es el punto de partida, no hay otro: el agua compete a la Nación, así de claro. No es propiedad del gobierno, ni siquiera del Estado, no es tampoco de los usuarios, como dicen que se les roba; sencillamente el recurso constitucionalmente le otorga a la raza mexicana en su conjunto, el ministerio de administración. Ese es el principio. Lo demás deriva de esa roca conceptual.

Así que, poniendo los pies en tierra firme, no en el fango de las imprecisiones, se puede llegar a convenir que lo que la ley señala, de las formas de concesión, no propiedad; y de gestión normativa, no impositiva; y de los compromisos que como mexicanos en su conjunto, se tienen con otras naciones que también queremos cumplan. Todo en aras de la paz. Si no, es un diálogo de sordos y cada quien lleva agua a su molino, ¿no?

Los números deben ser precisos y técnicamente avalados por expertos de las partes en conflicto. Sin interpretaciones unilaterales.

Es mucho lo que hay que hacer en materia del agua y el agua hidroagrícola urge de un replanteamiento realista, no teórico; pero también, uno que, detenga el abuso del manejo del agua, que tiene también su mercado negro; y porqué no, es sabido que también el padrón de concesionarios sirve de cobertura y asiento de presiones de gente del crimen organizado que se ha colado a recibir los beneficios oficiales, trastocando los factores originales de los apoyos agrícolas e hidroagrícolas, muchas veces en manos de liderazgos parasitarios y opacos.

El agua no se puede ensanchar al gusto; y como la tierra la que es en verdad productiva, es finita; pensar de otra manera es absurdo. En ese sentido tampoco se ha avanzado suficientemente para tener un patrón confiable, actualizado de las condiciones del riego, de la organización de los usuarios en su papel de productores y sobre todo en los logros de la conservación y limpieza del preciado líquido.

Hay muchas burocracias municipales, estatales y federales pero pocos resultados en la mejoría del sistema de sustentabilidad del agua, que impliquen métodos y aplicaciones vernáculas no solo de fórmulas externas, que sirven, sobre todo, como referentes anecdóticos, y poco aplicables, para situaciones reales que tienen componentes de sustentabilidad, técnicos, y productivos, pero quiérase o no primordialmente políticos y en este caso hasta de política internacional.

A Donald Trump le urgen los votos de los granjeros estadounidenses que son cubiertos con los acuerdos internacionales del agua. A los productores mexicanos les urge garantizar el ciclo agrícola; a los funcionarios que se llenen formatos innumerables y trámites que los rebasan; al gobierno federal que se respeten los acuerdos internacionales y mantener la estabilidad social; a los políticos de partidos opositores al gobierno federal, demostrar que hay falta de tacto e incapacidad para resolver; y al crimen organizado que existan focos que distraigan a las fuerzas del orden para transitar sin impedimentos "a río revuelto".

Por ahora el gobierno estatal de Javier Corral ha abonado a su favor la imagen de ofrecer soluciones que, por cierto, legalmente no están en sus manos porque no tienen facultades los gobernadores para intervenir en las políticas de desfogue de las presas y menos en su cuidado, que, por cierto, deja mucho que desear.

En la grieta, ya se pronunció Maru Campos, la alcaldesa de Chihuahua en un video que la catapultó positivamente en el ánimo de la gente del norte. Es la candidata de Corral para sucederle.

Repito, a río revuelto, lo que urge es reacondicionar el cauce, ya; y optar por la paz.

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